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Arte

La trama hildariana

Taller de poesìa y cuento breve. Escritura creativa e interpretación de textos

Cine..." sujetos que luchan por no perder lo más íntimo y propio, su memoria, por no decir su propia historia.

 

En esta aventura que es el cine, todos sabemos que por un lado está la mirada del director sobre lo que quiere contar y por otro está la mirada del espectador que capta de maneras muy diversas ese intento. Pues bien, en este amplio abanico de miradas cinematográficas, quisiera destacar tres películas, dos en su sección oficial y otra en el apartado Zabaltegi, dentro de las seleccionadas como Perlas, que aún siendo de países diferentes, todas tratan en algún momento de la Dementización crónica Progresiva (DCP), por no decir del tipo Alzheimer, pues quizás se hace mucho uso de este término y no siempre hay que referirse a él, en este catálogo amplio existente de las Demencias. Me refiero al documental cuyo hilo argumental es la enfermedad de Pasqual Maragall “Bicicleta, cullera, poma”, España; otras como desenlace al final de la historia, como son el caso de la China “Addicted to Love” y por último, una producción de Canada e Italia con el titulo “Barney´s Version”, que había participado en la Sección Oficial de Venecia y en el Festival de Toronto.

“Por años las mujeres fueron relegadas”

LITERATURA - CLAUDIA PIÑEIRO FUE PREMIADA CON EL SOR JUANA INES DE LA CRUZ EN GUADALAJARA.

La autora de Las grietas de Jara celebró ayer el premio que otorga la Feria Internacional del Libro que se realiza en México, “porque es un premio para mujeres, en lengua española y para escritoras, tres cosas que me definen y que no cambiaría”.

La pandilla aplaude y vitorea. Tal vez se pregunta, mientras golpean las palmas, cuál es el secreto de la sobria elegancia y popularidad de la escritora argentina que está por recibir el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por Las grietas de Jara. Los aterciopelados ojos de Claudia Piñeiro recorren la sala principal de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). La mirada tiembla, pero la voz proyecta el tono sereno de quien cumple al pie de la letra un sueño. “Hace unos días Margo Glantz dijo que se sentía Julia Roberts, y yo me siento Margo Glantz, porque ella ya fue Sor Juana”, bromea Piñeiro, en alusión a la frase expresada por la escritora mexicana cuando el sábado pasado le concedieron el Premio de Literatura de Lenguas Romances, durante la inauguración de esta Feria, y nombró a la actriz estadounidense. La ilusión de ganar este reconocimiento siempre estuvo en su horizonte. “Por años y años en que las mujeres han sido relegadas en la literatura, es un honor recibir un premio que ofrece la posibilidad de estar en un lugar de exposición tan alta”, reconoce la ganadora, que se incorpora a la galería de autoras galardonadas como Glantz, Gioconda Belli, Laura Restrepo, Tununa Mercado y Sylvia Iparraguirre, entre otras.

LAS VISITAS GUIADAS POR LOS ATELIERS DE LOS ARTISTAS

Un tour por el arte

La tendencia de conocer el trabajo de pintores, escultores y fotógrafos, y a los propios artistas, crece en Buenos Aires con recorridos por diversos ateliers. Van extranjeros, pero también locales. Y cada vez más aumenta la venta de obras de arte por ese circuito.

Por Sonia Santoro-Pagina12

Si en la época de Van Gogh hubieran existido los tours por ateliers, seguramente no hubiera muerto en la pobreza sin que sus obras se hicieran conocidas, como muchos otros artistas a los que la fama no les llegó jamás o lo hizo demasiado tarde. Esta tendencia que le da nuevos circuitos de circulación al arte y abre una particular veta turística crece en Buenos Aires sin muestras de querer desaparecer. Más bien, con la apertura de la ciudad hacia el turismo las posibilidades son cada vez más grandes.

Los tours por ateliers son recorridos que organizan algunas emprendedoras o pequeñas empresas para conectar a amantes de la pintura, coleccionistas o simplemente a quienes quieren explotar una veta turística novedosa en una ciudad llena de pintores y escultores.

Las artes del fuego

Taller Municipal de ceràmica y alfareria de Villa Gesell

Por Juan Forn - Pagina 12

Volvíamos el sábado al mediodía caminando por el bosque con mi hija (hay una manera de hacer bosque, médano y mar para llegar a casa, que es nuestro camino favorito) y de golpe ella me dijo: “Dice Analía que lo que hacemos se llama artes del fuego”. Lo dijo justo en el momento en que dejábamos atrás las últimas acacias, y el cielo y el mar aparecían de golpe delante de nuestros ojos. Y yo sentí un poco estúpidamente (nunca hay que escupir al cielo): “Qué bien hicimos en venirnos a vivir acá”.

Todos los viernes y todos los sábados, un centenar de gesellinos (niños y adultos, varones y mujeres) llegan caminando por el bosque hasta el Taller Municipal de Cerámica, a aprender las artes del fuego. El taller existe desde 1984 y lo dirigen el gran Emilio Villafañe y su mujer, Analía Basset. Villafañe es el capo de la legendaria Escuela de Cerámica de Avellaneda y ha conseguido transmitir el mismo espíritu al taller de acá (viajando todas las semanas para acá desde hace veintipico años, en lugar de quedarse lo más pancho en su taller de Wilde). La idea del taller es capacitar gente para que tenga un oficio y una salida laboral concreta. Y, con ellos, ir logrando con el tiempo una “cerámica gesellina”, un estilo de trabajo que se note en cada pieza realizada. El taller, como la Escuela de Avellaneda, es una cooperativa que vende su producción, y así solventa los materiales, las herramientas (hornos, tornos, amasadoras para preparar arcilla, cabinas de sopleteado) y las mejoras al hermoso local que les cedió el municipio, a unos cincuenta metros por el bosque de la Casa Museo del Viejo Gesell.

Les Luthiers "Tener la conciencia limpia es sìntoma de mala memoria"

Les Luthiers Y FRASES QUE......

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

PEZ QUE LUCHA CONTRA LA CORRIENTE , MUERE ELECTROCUTADO

LOS HONESTOS SON INADAPATADOS SOCIALES

EL QUE NACE POBRE Y FEO TIENE GRANDES POSIBILIDADES DE QUE AL CRECER..... SE LE DESARROLLEN AMBAS CONDICIONES

NO SOY UN COMPLETO INUTIL, POR LO MENOS SIRVO DE MAL EJEMPLO

SI NO ERES PARTE DE LA SOLUCION, ERES PARTE DEL PROBLEMA

Con la mira en el poder, la traición y la injusticia

MURIO HAROLD PINTER, DRAMATURGO CENTRAL DEL SIGLO XX

A los 78 años, el ganador del Nobel de Literatura de 2005 fue vencido por un cáncer al que definió como “su pesadilla personal” y que lo agobiaba tanto como “la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos”.

Por Silvina Friera- Pagina12

Diciembre tiende a convertirse en un mes maldito. No sólo para aquellos espíritus reticentes a las fiestas navideñas. Siempre muere un intelectual que deja un vacío imposible de compensar, si es que acaso se cree en la compensación como un alivio o un modo de reparar esas heridas que emergen con las pérdidas de miradas críticas, de esas pequeñas lucecitas que son faros en medio de la oscuridad. Según informó su segunda esposa, la historiadora Antonia Fraser, en una breve declaración, ayer murió el dramaturgo británico más importante del último medio siglo, Harold Pinter, a los 78 años, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Desde el 2002, el autor de piezas como Fiesta de cumpleaños, El amante y Polvo eres (ver aparte) luchaba contra un cáncer que definió como “su pesadilla personal”, en ocasión de un homenaje que le hicieron en Turín a fines de ese mismo año. Pero había una pesadilla superior que le quitaba el sueño: la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos. “Creen que tres mil muertos en Nueva York son las únicas muertes que cuentan. Son muertes norteamericanas. Las otras muertes son irreales, abstractas, sin consecuencia. No hay referencia alguna a las tres mil muertes en Afganistán. Los cientos de miles de niños iraquíes muertos a causa de la falta de medicamentos provocada por el bloqueo de Estados Unidos y el Reino Unido no merecen referencia”, afirmaba el también guionista, poeta y actor, preocupado por esas omisiones imperdonables para un artista que siempre descargó su “rabia, horror y asco” por las situaciones de opresión que veía en el mundo.

“Los pueblos no olvidan la muerte de sus semejantes, no olvidan la tortura y la mutilación, no olvidan la injusticia, no olvidan la opresión, no olvidan el terror de los poderosos. No sólo no olvidan. Retribuyen”, agregaba Pinter en ese formidable discurso de Turín, prestando siempre su voz –aun cuando pudiera quedarse afónico de tanto gritar con sus palabras– para conjurar el silencio. En las últimas fotos se lo veía caminar con bastón, pero no necesitó ningún apoyo para denunciar abiertamente los abusos del poder político, a pesar de la fragilidad de su salud. El enfant terrible de la generación denominada “jóvenes iracundos” nació en Hackney, un barrio humilde en el East End londinense, el 10 de octubre de 1930. Hijo único de un sastre y de un ama de casa, sus cuatro abuelos fueron judíos askenazis que habían huido de los pogroms polacos y rusos a fines del siglo pasado. No sólo había una memoria ancestral de persecución, sino que a temprana edad vivió los bombardeos sobre Londres, cuando la muerte formaba parte del aire que se respiraba. Apenas bastan los dedos de la mano para encontrar trayectorias similares a las de Pinter. Tenía una cuchilla especialmente afilada para desmontar en gajos las capas de contradicciones de los vínculos humanos, para indagar en la naturaleza del poder y en los riesgos de que el fascismo penetre en los pliegues más íntimos, como si no se tratara tan sólo de un movimiento político, sino de un aspecto del alma. Hombre de convicciones y compromisos políticos inclaudicables, de esos que nunca tuercen el brazo hacia la derecha, se opuso al gobierno de Margaret Thatcher y rechazó el título de sir porque le parecía “sórdido”.

En la biblioteca de Hackney, el joven Harold devoró al azar todo lo que encontraba. Dostoievski, Kafka, Joyce, Eliot y Pound fueron su primera escuela; por ellos, o gracias a ellos, tuvo la primera certeza: la vida era algo incierto. El fascismo seguía vivo en el mundo de posguerra londinense bajo la forma de librerías, diarios ultranacionalistas e incluso grupos itinerantes. Y peor aún fue comprobar la tolerancia pasiva de un gobierno laborista que en 1945 no hacía ningún intento por frustrar el resurgimiento del antisemitismo inglés. El ADN de su identidad artística, de ese brazo que siempre pulseó hacia la izquierda, se encuentra en estos años de formación. Después de su bar mitzvah, el adolescente Pinter, que ya mostraba alta presencia hormonal de inconformismo, renunció a la religión a los 13 años. Su rechazo a la estructura estatal lo impulsó a negarse a cumplir con los dos años de servicio militar obligatorio en 1948. Fue su primer acto de resistencia política.

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