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Salud

"...si legalizo las drogas, clavo una lanza en el corazón del león..."

 

Antonio Nery Filho, asesor del gobierno de Brasil para la lucha contra el paco

“El crack responde a una necesidad brutal, que precisa una droga brutal”

El psiquiatra brasileño señala que no está contra el usuario, sino contra la droga, y se manifiesta a favor de la legalización de todas como forma de eliminar la violencia y el sufrimiento que generan el narcotráfico.

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Por Emilio Ruchansky

–El paco es una sustancia relativamente nueva en la Argentina, recién el año pasado se supo que su composición química es en esencia alcaloide de cocaína. ¿Desde hace cuánto se consume en Brasil?

–Desde los años ochenta. Se le dice “crack” en todas partes, otra expresión no es reconocida. Es una palabra importada completamente de Estados Unidos, aunque no es la misma sustancia. Por el conocimiento que tengo, el crack fue una invención de los usuarios norteamericanos. En una crisis de falta de cocaína, ellos utilizaron el residuo de cocaína y asociaron carbonato de calcio, el que se usa para las tizas, lo que resulta un problema. El nombre es una onomatopeya: para ellos el sonido de una piedra que se rompe es: “Crack”.

–¿Qué medidas se tomaron desde lo sanitario cuando apareció?

–Por suerte, rápidamente se descubrió una cosa, que me parece importantísima para el crack. La vía de entrada es pulmonar y los pulmones son una inmensa vía de absorción. Es muy rápida. Y produce una gravísima “inundación” al fumar, como cuando los ríos desbordan e inundan una ciudad. Al fumar, ocurre una inundación brutal del sistema nervioso central, que se reparte en todo el organismo a través de la sangre, de un modo en que ningún otro medio de consumo consigue.

–¿Ni siquiera pinchándose cocaína?

–La misma cantidad inyectada precisaría una disolución sanguínea y un largo viaje hasta al cerebro para producir algún efecto. O sea, esa es una llegada más lenta que la vía pulmonar, que es inmediata y tiene una enorme, incomparable, intensidad. Esto es fundamental porque al fumar se produce una intoxicación de un centro cerebral responsable por el placer y, por otro lado, se produce metabolización inmediata de la cocaína. Justamente, el nivel de intensidad es tan alto que a la menor disminución de la intensidad va a producir una necesidad de reutilización porque la intoxicación es más alta. Además, cuando se usa una jeringa uno puede calcular mejor la dosis. Cuando usted fuma no hay un control tan preciso. Estas son las razones a considerar.

"No haber vivido en vano"

 

LA FUNCION DEL LEGADO ES DECISIVA EN LA VEJEZ

Tomando como ejemplo el caso de una mujer de 87 años, cuya salida terapéutica consistió en diseñar un proyecto para transmitir su experiencia a las siguientes generaciones, el autor postula una “clínica del legado”: señala que “el legado puede ser personal o colectivo”, muestra que “todo legado sostiene una historia, como contenido y como acto narrativo” y afirma que, llegada la ancianidad, el acto de legar pasa a ser decisivo.




Por Osvaldo Bodni -Pagina12

Flora tenía 87 años. Fui convocado por su familia, preocupada por su depresión, para entrevistarla en su casa. Se quejaba de fuertes dolores en sus extremidades inferiores por una insuficiencia venosa. Sus familiares decían que era hipocondríaca y que consultaba a distintos profesionales. Se había hecho una enorme cantidad de estudios, de laboratorio, radiológicos y de dinámica vascular, que apilaba junto a remedios recetados que compraba pero no tomaba. La preocupaba un aneurisma de aorta, pequeño y sin evolución, que suponía la principal amenaza para su vida.

Antropología y etnografía de la salud

DIALOGO CON MARIA EPELE, ANTROPOLOGA, INVESTIGADORA DEL CONICET

Al jinete hipotético le gusta el método etnográfico: cree que esa historia de mimetizarse con el otro, o por lo menos parecerse, y entrar en circuitos sociales extraños, con actores diferentes, produce una particular excitación. De eso se trata en este diálogo.

Por leonardomoledo.blogspot.com

–Usted es antropóloga social y se especializa en temas de salud, ¿verdad? Y hace muy poquito publicó el libro Sujetar por la herida, una etnografía sobre drogas, pobreza y salud.

–Sí, ésa es mi especialidad. La perspectiva de salud que yo tengo es abordar los temas de salud desde los modos sociales de producción de los malestares, del sufrimiento, de la enfermedad. He trabajado con muchos temas, muchos problemas diferentes (género, sexualidad, uso de drogas), a veces en instituciones, a veces en barrios, con distintas metodologías.

Angustia no es “trastorno”

PARA DISCERNIR LA “SEÑAL DE ALGO A RESOLVER”

La angustia, en su forma clásica, se caracteriza por una opresión que, quien la padece, la siente en su cuerpo. Otras veces se manifiesta de otros modos, llamados “equivalentes de angustia”, que también implican el cuerpo: sudoración en las manos, sensación de hipotensión, taquicardia. Formas variadas en que llega, a quien lo padece, algo que puede leerse de distintos modos. En el mundo en que vivimos es posible, ciertamente, apelando a recursos químicos, a las llamadas psicodrogas, atenuar al extremo este afecto; lamentablemente, se difunde una conclusión que lo menos que podemos decir es que manifiesta un error: que la angustia, como afecto, no es más que un trastorno. Se pierde algo que pensadores como Heidegger, Sartre, más lejos Kierkegaard, reconocieron como una manifestación que habla del ser, de la existencia.

Por Isidoro Vegh - Pagina12

Para nosotros los psicoanalistas, y desde el creador del psicoanálisis Sigmund Freud –que escribió un trabajo clásico llamado “Inhibición, síntoma y angustia”–, hay una angustia que es “señal”: una señal que se aloja en lo que llamamos el yo, pero que se dirige a la dimensión del sujeto. La angustia es una señal en el cuerpo que le dice al sujeto que hay algo a resolver. ¿A resolver dónde? No en el cuerpo sino en su existencia. Si leemos así este afecto, pasa de ser un trastorno a convertirse en el indicador de una oportunidad.

También en estos tiempos que habitamos, el lenguaje tiende a confundirnos con una palabra que abunda: un adolescente puede decirnos, por ejemplo, “tomo la droga porque me gusta”, pero ese mismo adolescente puede ser también el que nos diga: “Me gusta mucho la música”. Y cuando le preguntamos qué hace con eso, nos cuenta que ha formado una banda, que estudia música, que practica horas y horas. En los dos casos se trata de un “me gusta”. En el primero, puede contarnos que, como consecuencia de esa práctica de la droga, cuando pasa el efecto se siente mal deprimido, sabe que va a ser mal visto por sus seres queridos y además advierte que es algo que él no puede parar; ya ha adquirido el acostumbramiento de la droga, su cuerpo se lo reclama y advierte, con gran desesperación, que por ahí solo no puede salir. En cambio, el otro “me gusta”, que tiene que ver con la música, lo lleva a dibujar una sonrisa de alegría, comparte con sus compañeros esa experiencia, piensan hacer recitales con otras bandas, invitar allí a sus amigos, lo practica con entusiasmo, aun a pesar de que a veces implica horas y horas de esfuerzo: es un “me gusta” ligado al deseo.

Infierno en el Borda

DENUNCIAS DE “MALTRATO” Y “HUMILLACION” EN EL NEUROPSIQUIATRICO PORTEñO

Al referirse a la situación del Hospital Borda, los autores advierten que los pacientes pueden pasar “horas y horas bajo contención”, atados, sin ser atendidos; afirman que existe una especie de “shopping, donde los profesionales eligen para que no les metan un paciente problemático”, y señalan el “aprendizaje vivencial” que el paciente efectúa “cuando un enfermero lo levanta a los gritos para insultarlo”.

Por Verónica Hollmann * y Juan Pedro Iribarne **

“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, arde, quema, arrasa como el fuego con la subjetividad del paciente y lo somete a una nueva cultura: la manicomial. Un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los poco precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico”, “ideación suicida”, entre otros. Esta persona llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora, o, en el peor de los casos, en un móvil policial, con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis, y no sería raro que haya recibido alguna golpiza. El paciente es llevado a la guardia, donde se realiza la entrevista psiquiátrica; en muchas ocasiones, la bienvenida es un medicamento inyectable. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión: servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia. Al llegar a la admisión, se le retiran las pertenencias, que van a parar al depósito hospitalario; no se le permite ver a los familiares, que a esta altura están angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Estos familiares, en la mayoría de los casos, no reciben contención verbal. Se pueden escuchar diálogos donde el familiar dice: “... Bueno, le dejo una toalla, un cepillo de dientes, algo para que se higienice”, en un intento de mantener hábitos que el paciente venía sosteniendo. “Sí”, se le responde, pero, a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen.

EL CASO DE LOS PROFESIONALES ECHADOS DEL BORDA

Una cuestión de DD.HH.

El CELS analiza reclamar al gobierno de Mauricio Macri por los dos trabajadores del neuropsiquiátrico despedidos por publicar en Página/12 una nota crítica hacia el hospital.

Por Pedro Lipcovich

El CELS estudia presentar al gobierno de la ciudad de Buenos Aires un pedido de informes sobre la situación de los dos trabajadores del hospital Borda que fueron echados tras publicar, en Pá-gi-naI12, una nota que denunciaba graves violaciones a los derechos humanos de los pacientes: “Si efectivamente fueron despedidos por hacer la denuncia, esto implicaría una violación a su derecho a la libertad de expresión; al mismo tiempo, por haber actuado en defensa de los derechos humanos, merecen protección especial por el Estado”. Para el CELS, “las situaciones denunciadas en el Borda ponen de manifiesto cómo, en forma sistemática, se niega la condición de sujetos de derecho a las personas detenidas en instituciones psiquiátricas”.

Consulta médica vía satélite

PROGRAMA DEL HOSPITAL GARRAHAN PARA ATENDER A PACIENTES DEL INTERIOR

El hospital de pediatría puso en marcha un programa que lo conecta con localidades de diez provincias. El objetivo es conectarse con médicos y pacientes para evitar traslados y estadías prolongadas en Buenos Aires. Buscan federalizar la atención.

Y todo por llevar un porrito en el bolsillo

LAS HISTORIAS DE JOVENES CON LA VIDA ARRUINADA DESPUES DE SER DETENIDOS POR TENENCIA DE DROGAS PARA CONSUMO

El fallo de la Corte alertó que no se debe seguir penalizando a los consumidores. Aquí, casos de usuarios presos por unos pocos gramos cuya vida terminó en calvario. El más dramático, el del joven llevado a una comisaría en la que resultó violado.

Por Emilio Ruchansky

Se han cometido y se siguen cometiendo crímenes en nombre de la ley de drogas. Crímenes que tienen como culpable a la policía, aunque no siempre se denuncian, y que comienzan con una requisa ilegal, con una prueba plantada o porque alguien es encontrado con un porro en la calle. Son, en su mayoría, casos en los que se aplica la figura que pena la “tenencia de estupefacientes para consumo personal”, un castigo que fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema de la Nación el martes pasado. Como señaló una investigación de la asociación Intercambios y la Universidad de Buenos Aires, el 70 por ciento de los causas de drogas en los últimos veinte años fueron contra consumidores, en su mayoría jóvenes, que llevaban menos de cinco gramos de marihuana o cocaína. Son las víctimas de una norma que por primera vez desde su sanción tiene buenas chances de ser modificada.

“Se puede curar sin internación”

UNA ESPECIALISTA URUGUAYA NARRA LA EXPERIENCIA EXITOSA DE LUCHA CONTRA EL PACO


Susana Grunbaum, especialista del Ministerio de Salud uruguayo, relata la experiencia en su país en la lucha contra el paco. Sostiene que no es necesario el régimen militar de las comunidades terapéuticas, sino que hay que devolverles la pasión a los chicos.

Por Pedro Lipcovich - Pagina12

“Se puede enfrentar el problema del ‘paco’ sin necesidad de internación, en la mayoría de los casos y aun en chicos con altos niveles de consumo”, sostiene Susana Grunbaum, directora del Centro Nacional de Referencia de la Red Drogas, del Ministerio de Salud de Uruguay. Desde 2005, los uruguayos desarrollan un programa basado en la atención ambulatoria, donde confluyen médicos, psicólogos, asistentes sociales, enfermeras especializadas, ex presos, talleristas de literatura, teatro, cocina, panadería, “porque es esencial que estos chicos recuperen la pasión”. La asistencia presta especial atención a las familias: son recibidas, aunque los hijos no quieran todavía atenderse, para mitigar su angustia y para que adviertan, por ejemplo, que sacrificarse para regalarles zapatillas caras no es lo mejor para los chicos. Estos, por su parte, tienen libertad para entrar y salir de los tratamientos; aun los que están internados pueden retirarse si así lo eligen, no importa que sean menores de edad. Más de 3000 jóvenes ya han recurrido a este sistema de atención, con índices de éxito muy superiores a los de las “comunidades terapéuticas” tradicionales.

–Desde 2002, el consumo de pasta base había crecido en Montevideo y algunos otros departamentos, especialmente en los sectores más empobrecidos –recuerda Grunbaum, quien participa en la VII Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas, organizada por Asociación Civil Intercambios–. En 2005, cuando asumió el gobierno del Frente Amplio, se creó “Portal Amarillo-Centro de Información y Referencia Nacional de la Red Drogas”: atendemos a personas con consumos problemáticos y somos referencia para todos los centros de salud oficiales. Nos consultan personas jóvenes: la mayoría, de entre 20 y 24; muchos, de 15 a 19, y algunos de 25 a 29 años, pero también hay chicos de 13 o 14 años. El 85 por ciento son varones. Llegan porque ya no pueden más y quieren dejar de consumir, o alentados por madres, abuelos, tíos u otros adultos. Tal vez el chico pase tres días en la calle y un día en la casa; en algún momento la madre logra convencerlo y llama por teléfono o viene.

¿Cómo surgió? ¿Dónde? ¿Por qué?

Edgar Hernández, de cinco años, fue el primer portador sano de la gripe A registrado en La Gloria, México. En estos días, en ese poblado de poco más de 2000 habitantes del estado de Veracruz van a poner un monumento a Edgar Hernández. Suena un poco incongruente, pero el niño tendrá su estatua en la plaza del pueblo, quizá para recordarles a los vecinos que la gripe A no mata: Edgar se recuperó completamente.

El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.

Por Sandra Russo - Pagina12

No fue el caso de Judy Trunnell, la maestra norteamericana de 33 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A H1N1. Murió el 5 de mayo en Harlingen, una pequeña localidad vecina a la mexicana La Gloria. Su esposo, Steven Trunnell, presentó una demanda al día siguiente, 11 de mayo, contra la empresa productora de carne porcina más grande del mundo, la Smithfield Foods Inc., dueña del 50 por ciento de Granjas Carroll. Las enormes plantas de las granjas son la principal fuente de ingresos de La Gloria, el pueblo cuyas autoridades recordarán la pandemia con el monumento de Edgar, el sobreviviente.

El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.

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