Peldaño a peldaño
por Dario Gomez Fisicaro 2009 www.darolo.blogspot.com/
Cada paso es un martirio
cada aliento, un suspiro
Y tu alma, ya rendida
solo aclama agua y vida.
El camino es difícil
puntiagudo y poco fértil.
El oasis que tú buscas,
es un sueño que te nubla.
El dolor te deja ciego
del camino que es correcto.
Ya te quieres detener
de este mundo largo y seco.
Solo pido no te rindas,
no te ciegues de por vida.
Te levantas y te caes
lo que importa es que avances.
Cada paso es un martirio
Cada aliento, un suspiro
y tu alma, ya rendida
solo avanza decidida.
Fuertes vientos ahora sientes,
por el frio te estremeces.
Gotas caen al desierto,
que creías largo y seco.
Ves la fauna florecer
que protege dura piel.
Ves el agua tu caer
que humedece vieja sed.
Tu horizonte es más claro,
el dolor ya ha sanado.
Ahora sabes que el camino
se construye por peldaños.
Dedicado a un querido amigo, Leandro Bertier, que se la esta bancando como nadie.
Darío Gómez Fisicaro 2009
Me asomo a la ventana de un piso16. Siento el aire húmedo del mundo. Las luces, pequeños soles transparentes sobre la opacidad de esta noche. Y me pregunto qué se sentirá al caer. No en cómo rebota el cuerpo sobre el suelo. Pienso en el segundo antes. En pleno vuelo. Pienso en el alma cuando se libera, por fin, de la tremenda atadura del cuerpo. Eso de ser obligado a convivir en tres dimensiones. Una cárcel para la libertad. Me paro sobre el borde de la ventana. Y voy cayendo en la vacuidad oscura del mundo. Entonces, algo parte desde mí. Son retazos de telas muy livianas que planean en el aire espeso. Colores brillantes. Amarillos, anaranjados, violetas, azules…Azules.
“Estoy muriendo porque alguien ha creado un silencio para mí” (2)
Hábil arquitecto. No taladró la piedra y rescató la imagen escondida. Ni amasó mi silueta sobre la arena mojada de la playa. De su corazón no partió la música ni las letras se desorganizaron sobre el papel. El creó un silencio para mí. La llave de clausura. La muerte de todo deseo. El creó un silencio fuera de mí. El muro. Y dentro de mí” la pared que tiembla”. Tiemblo yo dentro de ella. Pero él cerró las puertas de mi voz. Abrió mis ojos y robó mi mirada. Sólo veo ahora la triste humanidad del mundo. Lo salvaje y la crueldad. El instinto animal por encima de la pasión. Alejandra, mi Alejandra…Yo le entregué mi llave. Y ahora circula por mi jardín. Está tallando el silencio sobre la luz de mis ojos.
“Hablo de un poema que se acerca. Se va acercando mientras a mí me tienen lejos” (3)
Escribo. Nada pasa y está pasando todo. No veo a una mujer sentada frente al papel. Sólo unas manos finas y blancas. Ellas interpretan lo que sale sin explicación. La silueta desnuda de alguien apasionada pero ya dormida. Que se cansó de morir y volver a nacer. Una y otra vez. Ahora no estoy ni muerta ni viva. Me habita mi silencio. El silencio les pertenece a los vivos y a los muertos. A ambos, por igual. Las palabras se acercan, las manos las rescatan de un posible olvido. Aparecen dibujadas ante mí, pero yo estoy lejos. ” Nada, absolutamente nada, vale una lágrima tuya”. Tal vez por eso, me inundé de sombras.
“Las palabras hubieran podido salvarme, pero estoy demasiado viviente(…) ¿ No hay un alma viva en esta ciudad?(…) ¿ Y cuándo vendrá lo que esperamos?¿ Cuándo dejaremos de huir? ¿ Cuándo ocurrirá todo esto? ¿ Cuándo? ¿Dónde? ¿ Cómo? ¿ Cuánto? ¿ Por qué? ¿ Para qué?” (4)
Mis palabras también debieron salvarme…Almas? …Las garras del desamor otra vez…Y estuvimos demasiado vivas… Alejandra…Querida Alejandra…
“un viento débil
lleno de rostros doblados
que recorto en forma de objetos que amar” (5)
H. D./ Enero /09
Textos de Alejandra Pizarnik
De : Textos de sombra y últimos poemas (1982)
(1) Poema para el padre
(2) Una traición mística
(3) Palabras
(4) Fragmentos
De: Arbol de Diana
(5) Poema 10
Tengo una casa en Mar del PLata, herencia de familia, con veranos de infancia, arenas y sol y tardes o mañanas de lluvia y viento, jugando con mis hermanos al backgammon o a esos juegos imposibles de jugar sino es en un lugar de veraneo, El estanciero por ejemplo.
Esta casa está ubicada en la cima del mundo, en la loma que la Avenida Colón trepa antes de caer, casi, sobre el mar. Zona tranquila de veredas con lajas , tilos y pájaros. Difícil de creer que a escasos metros, algunas 15 cuadras más, toda la animalidad brote de golpe. Pocos me creen cuando les hablo de este refugio en medio de la selva. Y hay que quererme mucho para animarse a subir la empecinada loma. Pero llegan, con la lengua afuera, las pupilas abiertas, los abrigos en la mano, porque a mitad de la trepada ya no hacen falta. Llegan y eso es lo que importa. Llegan y llego a sus abrazos.
Cada nuevo verano, cuando abro las ventanas, me pasa algo curioso. Recorro de a poco la casa y sin quererlo, me recorro yo y mi memoria. Aparece el olor de otros tiempos. No es un sentimiento agradable. Hay mucha nostalgia. Algo de vacuidad. En una pared de la sala, apoyado sobre su historia, un títere que nació de pronto en manos de mi hijo, con sólo pedazos de cartón, acuarelas, lanas y su mirada inocente, el títere Bueno, lo llamó. En una pequeña habitación con maderas y piedras en el techo y las paredes, hay grandes y pequeñas canastas con piñas, cientos de caracoles, estrellas de mar secas. Todo sabe a pasado. Cuesta mucho atravesar el presente. Saber que ese sol que se va filtrando por toda la casa es el mismo sol de antes y de siempre.
Y sin embargo las ganas de llorar. La vida debería ser un carretel de hilo. Ir y volver. Tal vez recuerde épocas en que me permití ser feliz ,¿ Por qué costará tanto ahora?
Cada verano cuando abro las puertas de mi casa de la loma, abro espacios dentro de mí y los cierro al cerrar sus puertas. Y sé que deberé esperar al próximo verano para saber si hay alguna huella nueva, algún signo de luz, un abrazo o un beso a punto de estallar.
Hay espacios con infinitas ventanas. Con muchas voces. Con soles que permanecen. Que pelean contra los inviernos desolados. Y que siempre vencen. Que no necesitan la llegada del verano para iluminar . Pequeños soles, pequeñas velas que iluminan al mundo. Las palabras.
H.D. /ENERO-09
II
La revista Artesanías Literarias convoca al Concurso de Poesía Libre con el propósito de alentar y difundir la creatividad poética y su expresión en internet.
el mar, las olas
un silencio de naufragio
tanta espera, tanto invierno
la soledad en el muelle
en el amanecer
el sol la luna
mi mirada
un vidrio esmerilado
y yo siempre en los bordes
en el umbral
de los deseos
en la profundidad aturdida
del oceáno
H.D Dic./08
2008
Hilda Díaz
En poesía se puede escribir desde distintos lugares. Hay quienes escriben desde la falta. Desde la ausencia. Hay quienes se dieron cuenta de que no sólo son un cuerpo y su historia. También son sombra y perforaciones. Y escriben. Rellenan con palabras lo que no podrían llenar de ninguna otra forma. Es la poesía cargada de “belleza y desolación”. Esas palabras difíciles de leer. A. Pizarnik, por ejemplo. Alejandra y su mundo críptico. Alejandra y su voz trémula, plena de soledad. Ella habló, como muy pocos podrían hacerlo, claramente, parada justo en el instante de la desesperación, en el borde del abismo. Sus palabras eran ella, era su vida. Así armó su poesía, sin muros, lanzada al vacío de la existencia sin paracaídas. Es esa poesía muy íntima, en la que lo más importante es lo que no se alcanzó a decir, pero está más que presente. Esos silencios, tan espesos, tan maleables, tan cercanos en la lectura. Y aun, no dejan de ser silencios. Son ellos los que acercan emocionalmente al leer un texto de Alejandra. Desde ellos uno se refleja y ella a su vez, se refracta en cada lector. ¿ Y qué sucede con esta poesía?¿ Qué nos sucede al leerla? ¿ ¿Nos transporta a lugares conocidos de nuestra vida? ¿ Nos hace bien leerla? ¿ Queremos entrar en esos pequeños o enormes agujeros del alma? Sin dudas, es el tipo de texto que no va a pasar desapercibido para ningún lector valiente. Porque son lecturas que desordenan la cotidianeidad, rompen ese sutil equilibrio que todos, con mucho esfuerzo, armamos, justamente para no ver lo que estas poesías muestran. Son lecturas de quiebre y de ruptura.
En poesía se puede escribir desde distintos lugares. Desde lo mágico, lo onírico, la denuncia, la sensualidad ” abro la ventana de la noche y la enciendo con mis manos sobre tu cuerpo”,(escribí ), la espera “la poesía es un arma cargada de futuro”, decía Celaya. “La poesía es un arma cargada de deseos”, dice esta poeta (poetiza no me gusta…) quien escribe. No todo ser sensible puede o quiere escribir poemas, pero la frase al revés cuenta, que todo poeta es un ser altamente sensible y” todo poeta es alguien que siempre y por cada cosa está a punto de llorar” (F. García Lorca).
¿ Y por qué el título de este texto? ¿ Por qué la advertencia?
Publicado en Literatura, No Tocar, Poesia |
Lecturas presenta EXILIO Y DESPUES de Javier Gortari
Exilio y Después, libro de poemas y algo más que fueron escritos durante la década del 70 y del 80 y recopilados ahora en este volumen.
Trenque Lauquen, 16 de Noviembre. A 25 años de la instauración de la democracia y a 30 años de la desaparición de Ricky Frank y Yoyi Martínez, Javier Gortari nos trae su arte, sus pensamientos, sus vivencias en Exilio y Después.
Ante un primer intento de organizar esta presentación para el 24 de marzo de este año, encuentro que no se pudo concretar, surge la posibilidad de hacer este evento para recordar los 30 años del día en que fueron secuestrados estos jóvenes.
Javier ha decidido hacerlo por ser amigo y compañero de ruta de ellos, de manera también de sumarse a los actos previstos para este fin de semana.
Un recuento de exilios propios y ajenos: el infierno interno, el terrorismo estatal asolando las calles, la sordidez impía del algo habrán hecho, la angustia colectiva de todo un país exiliado sobre si mismo, resistiendo, desensillando hasta que aclare, aprendiendo a sobrevivir en la inclemencia del temporal represivo. El desexilio emblemático de las Madres de la Plaza, la vergüenza de Malvinas y su secuela de una nueva sangría inocente, muerte sobre muerte hasta la implosión de la primavera democrática con su bagaje de retoños y la terquedad de volver al arado, al nido y la guitarra, de retomar la posta con los muertos aun desnudos, con la sencillez y el recato de unas pocas intuiciones en las alforjas y un amor porfiado a pesar de los remiendos. Es una poesía cargada de nombres propios. Poetas, revolucionarios, militares, mujeres, hijos, compañeros. Y territorios: la ciudad de La Plata signada por la agonía doliente del exterminio genocida, Managua y sus oropeles mestizos de capital de la esperanza latinoamericana de principios de los ochenta. Nicaragua fue la poesía del planeta en esos años, y la poesía nicaragüense sobrevuela todo el relato. Xavier del Ceibo es un nombre de fantasía: “… también la verdad se inventa”. Una conjunción de reminiscencias vascas, descubrimientos centroamericanos y la impronta del sur en la flor rioplatense. Un argentino de tantos que la vivió, la sufrió, la amasó y la piloteó como mejor pudo en el marco de su derrotero personal, sus tangos a cuenta y su convicción a cuestas. Esa infinita pequeñez del hombre puesta en juego por los designios de todo destino humano. Un semejante. Un compañero mas.
Exilio y después… es poesía cruda, urgente: “necesaria… como el aire que exigimos trece veces por minuto”. Poesía de a pie, trajinada a ritmo de desesperación, de desconcierto ante el derrumbe de todos los cánones establecidos. Del devaneo compulsivo entre la psicosis y la calma chicha. Poesía de apuro al compás del desencuentro, la introspección permanente y la subyugación autista. De la soledad, de la culpa, de la pulsión de vida frente a la seducción de un aquelarre de sirenas. De la esperanza ciega en un destino incierto, del instinto por el camino y el albur de cada encrucijada, de la tensión de un albedrío a cara o cruz y siempre el amor como sentido personal y solidario de existencia.
Con la categórica intencionalidad de la memoria. La memoria como resistencia, como interpelación a la impunidad, al olvido y al enjuague obsceno del oprobio debajo de la alfombra. Y la memoria simiente echada a vuelo y adrede por los rumbos indescifrables de la historia. Como sentencia León Felipe – exiliado y desexiliado si los hay y no por casualidad uno de los nombres propios invocados por del Ceibo – “… y si después queda algo todavía, eso, será la poseía”.
La editorial
Javier Gortari es economista graduado en la universidad Nacional de La Plata (UNLP), con postgrado en Administración de Programas Sociales en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
Fue Presidente del Centro de Estudiantes de la Casa de Trenque Lauquen en Buenos Aires en 1978.
A principios de 1980 salió del país rumbo a Bolivia. Después del golpe militar en este país, se dirigió a Nicaragua como cooperante internacional del gobierno revolucionario. En Nicaragua fue docente en la escuela media y colaborador del gremio nacional de educadores ANDEN, prestó servicios en la Federación de Cooperativas de Ahorro y Consumo(FECANIC), fue asesor económico del Ministerio de Comunicaciones, periodista del área económica en el semanario Barricada Internacional – edición español/ingles- y de la revista Segovia del Ejercito Popular Sandinista (EPS).
En Argentina trabajo en el Ministerio de Economía de la Nación, la Fundación para el Desarrollo Económico (FIDE) y los ministerios de Economía de Mendoza, de la provincia de Buenos Aires y de Misiones, así como en las ong`s Obra Kolping Argentina y el CEDYEP. Consultor del PNUD y el CFI para proyectos de desarrollo regional.
Actualmente es docente de la Universidad Nacional de Misiones y Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales por el periodo 2002/2006 y reelecto para el periodo 2006/2010.
Publicado en 30 años, Poesia, Trenque Lauquen |
alguna vez / tendré que aprender
a desarmar mi vida en
pequeños fragmentos
recortar
pedacitos de colores
para rearmar / otra figura
alguna vez / tendré la
valentía de hilvanar
mi historia junto a mis
fantasmas / para luego
coser / una nueva tela
alguna vez / tendré que olvidar
sus palabras / composición
del viento / ligeras y al pasar /
y sin embargo aun / estan sus marcas
-junto a mi puerta-
pero del lado de afuera
del otro lado del papel
alguna vez / armaré con
su silencio y sus miserias
y con mis papelitos de colores
un hombre y una mujer
sin fantasmas y / sin miedo
-junto a mi puerta-
pero del lado de adentro
de este lado de mi papel
Hilda Díaz
también esta noche
también esta noche,
es posible abrir la puerta en la maleza
y engendrar frutos que no vienen de la tierra
sino de su columna vertebral.
me gustan los ademanes de su casa,
el encuentro perdura en el movimiento de los músculos.
en su casa los pájaros huelen a madera,
los libros inyectan demandas en los vértices,
los vértices son cerebros que batallan contra el sueño.
la oscuridad, la fatiga en su casa
son imágenes.
me gusta su cuarto,
me gusta quién es él en su cuarto,
me gusta que deje mis zapatos al costado de la cama
y me condene a mezclar resurrecciones
con agua del infierno.
Roxana Palacios
Fallo del V Concurso Nacional Macedonio Fernández
Finalistas de Poesía:
Sabactani, de Gustavo Weisberger
Triángulo
Manchados con semen de moras
mi hermano y yo nos arrastrábamos por el piso
de un templo evangélico los días domingos.
Huíamos de un bosque en común, del señor que todo lo cura, todo lo da
y todo lo desguaza.
Era extraño: tres habían salido del vientre de mamá peluquera
pero ahora éramos dos en ese vacío. Es que mi hermana yacía crucificada cabeza abajo
y la olvidamos.
(nunca quisimos comer el mismo pan ninguno de los tres)
Desde esa hora sé como será mi cara ante la hora de la muerte.
016- Vorácida, de Ramiro Bosco
020- Aguas brizadas, de María Alejandra Schnorr
032- Post-modem mortem, de Guillermo Marinaro
037- Informes de concurrente, de Ana María Pedernera
041- La orilla, de Gastón Figueiredo Cabanas
051- Talambán, de Silvana Leunda
095- Estaciones, de Andrés Pierucci Boni
096- Libro de las certezas, de Patricia Severín
110- Barco seguro, de Sergio Stul
Primer Premio: Sabactani, de Gustavo Weisberger
Mención Especial del Jurado: Libro de las Certezas, de Patricia Severín
Jurado integrado por los escritores:
Laura Yasán, Javier Adúriz y Jorge Boccanera
Libros recibidos: 112
Finalistas de Narrativa:
016- Detrás de los edificios, de Marcelo Rey Balmaceda
034- La lengua es un ojo, de Irma Marc
040- Fantasías filosóficas, de Juan Ignacio Prola
059- 10, de Jorge Nicolás del Río
079- Fast food, de Carolina Bruck
Primer Premio: Fast Food, de Carolina Bruck
Jurado integrado por los escritores:
Mónica Sifrim, Roberto Ferro y Pablo Ramos (por viaje de Samanta Schweblin)
Libros recibidos 116
Tu pueblo, tu ciudad
en Hualmanos
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