“Don Jorge Cepernic, santacruceño hasta la médula de los huesos, hombre del campo y la ciudad, él te va a relatar toda la verdad”.
Por Osvaldo Bayer Pagina12
Se nos murió don Jorge. Ya han pasado dos semanas. Quise dejar pasar todos estos días antes de escribir esto. Leer todo lo que en estos días se escribió sobre él. Y entonces, sí, dedicarle estas páginas a quien lo mereció. Don Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz en aquellos años cruciales donde se iba a definir el futuro de los que buscábamos otra Argentina. Don Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz elegido por su pueblo. Pero gobernador por pocos meses. Una historia argentina.
Fue en el año 1970 que lo conocí. Viajé a Santa Cruz para iniciar la investigación de las huelgas rurales de los años 1920-22. Los fusilamientos de los peones de campo por parte del Ejército argentino durante la presidencia de Yrigoyen eran un tema del cual no se hablaba. “De eso no se habla”, era la respuesta casi obligada ante la pregunta: “¿Qué pasó en estas tierras en aquellos años?”. A don Jorge me lo presentó el doctor Paradelo, hijo de quien había sido gobernador santacruceño en el año ’58. Me dijo: “Don Jorge Cepernic, santacruceño hasta la médula de los huesos, hombre del campo y la ciudad, él te va a relatar toda la verdad”.
ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA FRANCES DOMINIQUE PLIHON, DE ATTACT
Dice que detrás de la crisis están la dominación de las finanzas y la especulación por encima de los Estados, la pérdida del poder político frente al financiero, la degradación consiguiente de la democracia, los déficit y la pobreza
Por Eduardo Febbro Pagina12
Desde París
Dominique Plihon vio el desastre antes de tiempo. Este economista francés, presidente del comité científico de Attact y especialista de los sistemas financieros, sintetizó en un libro de anticipación económica la catástrofe que capturó a la economía mundial y que derivó en las dos crisis del siglo XXI: la de 2008 y la de 2009/2010 , con su epicentro en Europa. Su libro El nuevo capitalismo ofreció hace casi diez años un retrato sintético de las transformaciones que estaban en curso en el seno del capitalismo, al tiempo que esbozó el rumbo que esas transformaciones le harían tomar: la dominación de las finanzas y la especulación por encima de los Estados, la pérdida del poder político frente al financiero, la degradación consiguiente de la democracia, el aumento de los déficit, la deuda y la pobreza. Reeditado el año pasado y reactualizado con nuevos análisis, el libro de Dominique Plihon sigue siendo una biblia pertinente y detallada sobre los estragos de un sistema financiero donde impera la impunidad y el apetito de dominación. Las finanzas terminaron fagocitando todos los campos: el conocimiento, el político, el social.
Las mutaciones tecnológicas –las nuevas tecnologías– y la globalización financiera son los dos signos concretos de las nuevas formas de dominación del capitalismo. Sin embargo, la crisis profunda que lo afecta vino a romper el consenso con el que esa forma del capitalismo había crecido hasta ahora. Este especialista en economía financiera, profesor en la Universidad de París XII y autor de varios libros sobre los mecanismos y los operadores del capitalismo, analiza en este entrevista con Página/12 la fractura del sistema y la necesidad de regularlo. Dominique Plihon, que estuvo en la Argentina durante la crisis de 2001, ve en la respuesta que la sociedad argentina dio a esa crisis formas originales que pueden servir para la crisis global de hoy.
–¿Cómo poner término a esta hecatombe del sistema financiero, que es a su vez un síntoma de su locura?
Sí, fue en el salón de la Legislatura donde –no por supuesto por parte de los legisladores, claro está (aunque algunos de ellos estuvieron en las primeras filas del público dando su solidaridad con los estudios históricos que allí se debatieron)– se realizó esa fiesta de la libertad de ideas y de opiniones. Comenzó con un prólogo de música de la tierra, con esa música profunda, sencilla, como ecos de trinos de mil aves distintas. Y se leyeron poesías acerca de la tierra y su gente escritas por monseñor Angelelli, aquel obispo mártir, asesinado por los uniformados de turno. Ese obispo, además de luchador inclaudicable de los derechos de la gente de la tierra, los describía en idioma poético. Poesías para recitar al compás de guitarras gauchas, para enseñar en nuestras aulas. Angelelli, cuyo cuerpo quedó tirado en la ruta sólo porque quería la dignidad para toda su gente, la gente humilde, de andar pausado que sabe acariciar a la naturaleza.
Por Osvaldo Bayer - Pagina12
Poco a poco, la ética se está adentrando en la interpretación de nuestra historia. Hace unos días, en el propio salón de actos de la Legislatura de Buenos Aires, se realizó un encuentro en el cual se puso el acento en lo que nos pasó a los argentinos en el tratamiento de los pueblos originarios que viven desde hace siglos en estas tierras. Sí, justo allí. En ese edificio, donde hace muy poco se echó la culpa de todos nuestros males a los “trapitos” y a los “limpiavidrios”, se hizo un análisis histórico y se debatió con total amplitud cómo fueron traicionados los principios de Mayo en nuestra historia posterior, basada en el derecho del más fuerte, en el poder de los dueños de la tierra, en los políticos personalistas, en dictaduras militares cada vez más repetidas, y en el atroz proceder racista contra los pueblos originarios.
Se discurrió acerca de la docencia sobre la base de la Libertad y la Verdad, el respeto a los intereses mutuos, y cómo llegar a eso que repetimos al cantar el himno: “ved en trono a la noble igualdad”. Cómo concretar esas sabias palabras de Esteban Echeverría, escritas en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad, sin el auxilio de la asociación o del concurso de las fuerzas individuales encaminadas a un objeto: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La Igualdad y la Libertad son los principios engendradores de la Democracia”.
¿Dónde quedó esa democracia un siglo después, con la serie de dictaduras militares que llegaron a su más alto índice de abyección con el sistema de la desaparición de personas y el robo de los niños a sus madres? Es increíble. Del pensamiento de Mayo a la picana eléctrica de Uriburu-Lugones.
Lo que nos caracteriza a los argentinos de lo que hicimos con el Pensamiento de Mayo de un Mariano Moreno, un Belgrano o un Castelli, lo tenemos allí: en la Diagonal Sur. A esos pensamientos libertarios, tan libertarios que emocionan, los convertimos en el bronce para hacer la estatua del genocida Roca. Justo un producto de aquella Década Infame que comenzó Uriburu en el ’30 y prosiguieron los políticos de la hipocresía desmandada: el Fraude Patriótico. Y desde ese momento, Roca, el genocida, nos ha marcado el ritmo a los argentinos: no el “ved en trono a la noble igualdad en Libertad”, sino el latifundio, los niños con hambre y las villas miseria.
RAJ PATEL Y SU IMPLACABLE CRITICA AL MUNDO DEL CONSUMO
El inglés, que fue funcionario del FMI, milita con lúcidos ensayos contra las consignas de La transnacional alimentaria. “La clase de globalización por la que abogo rescata a los movimientos sociales”, afirma.
“Siempre había sospechado de las actividades de organizaciones como el Banco Mundial o el FMI, pero sentí que era importante entender por qué se comportaban del modo en que lo hacían –señala–. y entonces conseguí un trabajo en el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Fui consultor del Banco durante un mes, porque uno de mis profesores del doctorado de Economía me mandó en préstamo. Trabajé en la Organización Mundial del Comercio como becario sin sueldo. La clase de globalización por la que abogo –asume– no es la que propone el Banco Mundial, sino que tiene que ver con movimientos sociales internacionales como Vía Campesina. Es una globalización que aprende, comparte y lucha por los derechos humanos...”
Desautomatizarse,
¿pero cómo?
EL GENERAL BALZA, EL TITULAR DEL CELS, VERBITSKY, Y EL POLITOLOGO BOSOER
En el Salón de Actos del Edificio Libertador y ante un auditorio en el que predominaban los uniformes, Verbitsky confesó su sorpresa por hablar en ese ámbito. Balza denostó la conducción de la Guerra de Malvinas y Bosoer se explayó sobre la sucesión de golpes.
“Supongo que algunos se sorprenderán de verme aquí, yo también estoy sorprendido: es recíproco”, aclaró Horacio Verbitsky al comienzo de su exposición. Y no era para menos: el lugar en el que el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) estaba hablando era el Salón de Actos del Edificio Libertador. Y los asistentes a la conferencia, alrededor de cien personas, eran, casi todos, militares. Un público sin dudas distinto al que está acostumbrado a enfrentar. La charla, sobre “La construcción de las Fuerzas Armadas en Partido Militar, sus causas, consecuencias y soluciones”, estuvo enmarcada en el Ciclo Anual de Historia Argentina llevado a cabo por el Ministerio de Defensa. Junto a Verbitsky expusieron el general Martín Balza, ex jefe del Ejército durante ocho años, y el politólogo Fabián Bosoer. El tema convocante era “1973-1983. La dictadura militar y el neoliberalismo. La recuperación de la democracia”.
Durante gran parte de su conferencia, Verbitsky resaltó el papel del CELS, fundado durante la dictadura, para desestigmatizar a las Fuerzas Armadas y remarcar la importancia de esa institución en tanto y en cuanto se tracen con claridad los límites de su tarea y esté siempre bajo control de la sociedad civil. “Es imprescindible trazar una raya: liberar a quienes comenzaron la carrera militar en los últimos años de la dictadura, y después, del peso de la mochila” que significa el terrorismo de Estado, para que “los ciudadanos soldados puedan formar parte plena de la sociedad”.
Este blog informa sobre las causas por delitos de lesa humanidad cometidos por fuerzas militares, de seguridad y civiles durante la última dictadura militar en todo el país. La selección de causas que presentamos remite a aquellas en las que el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) es parte.
"...¿qué bicentenario se piensa festejar? ¿El bicentenario de qué? Todas las fuerzas retrógradas que hicieron del primer centenario un festín triunfal de las clases dirigentes, de las triunfadoras oligarquías, están en total vigencia. ¿Nos vamos a unir todos? ¿Somos una sola nación unida por el amor de Dios? Cuando al general Roca le llegó la queja anarquista por los cientos de miles de indios que había exterminado en su “conquista” del desierto, dijo o debió haber dicho: “Así son las cosas. Son las leyes del progreso de la Historia. Por eso, a nosotros, la patria nos hará héroes y nos levantará estatuas. Ellos, los derrotados, siempre serán mártires y tendrán, con suerte, tumbas donde se los llore”.
Por José Pablo Feinmann - Pagina12
Todo lo que está pasando –en nuestro país y en el mundo– se integra en una estrategia global de contrainsurgencia. Los tiempos son graves y se irán endureciendo. La derecha occidental (que se expresa en la contrainsurgencia) tiene como horizonte inmediato el retorno a la Doctrina de la Seguridad Nacional. Si alguien había pensado que Obama habría de trastrocar los planes del Imperio en su política bélica global, ya puede olvidarse de esas ilusiones. El fortalecimiento del golpe en Honduras marca una herida de impredecible (o acaso, lo que es peor, predecible) importancia en América latina. Obama ha sido derrotado, antes que por los golpistas hondureños, por el complejo militar-industrial de Estados Unidos. Es este complejo el que nadie (demócrata o negro o santo o hippie o Jesucristo Super Star) podrá tocar. La contrainsurgencia seguirá ocupando la prioridad estratégica de siempre. Esto implica retomar el “consenso de Washington”, retomar los axiomas del neoliberalismo, sumar a Europa a este proyecto (lo que nada costará) y muy especialmente sujetar duramente todo posible “desvío” de ese patio trasero que se ubica al sur del Río Grande. Nosotros. Aquí, en América latina, la contrainsurgencia ha instalado su centro de operaciones en Colombia. No sabemos ni podemos saber qué pasa en Colombia. Que ya funcione una Escuela de las Américas no debiera sorprendernos. Y que las bases norteamericanas se hayan multiplicado, tampoco. El Imperio sigue sosteniendo la geoestrategia de la unipolaridad. Los llamados neocons-republicanos permanecen en dominio del gigantesco aparato militar, que es insaciable y no puede detenerse. La cuestión acaso sea menos intensamente ideológica que en los tiempos de la Guerra Fría, pero es más desesperada. Estados Unidos necesita asegurar su abastecimiento de modo seguro, permanente. El mundo se desangra en enfrentamientos para que el ciudadano medio norteamericano no pase calor ni frío.
LAS HISTORIAS DE JOVENES CON LA VIDA ARRUINADA DESPUES DE SER DETENIDOS POR TENENCIA DE DROGAS PARA CONSUMO
El fallo de la Corte alertó que no se debe seguir penalizando a los consumidores. Aquí, casos de usuarios presos por unos pocos gramos cuya vida terminó en calvario. El más dramático, el del joven llevado a una comisaría en la que resultó violado.
Por Emilio Ruchansky
Se han cometido y se siguen cometiendo crímenes en nombre de la ley de drogas. Crímenes que tienen como culpable a la policía, aunque no siempre se denuncian, y que comienzan con una requisa ilegal, con una prueba plantada o porque alguien es encontrado con un porro en la calle. Son, en su mayoría, casos en los que se aplica la figura que pena la “tenencia de estupefacientes para consumo personal”, un castigo que fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema de la Nación el martes pasado. Como señaló una investigación de la asociación Intercambios y la Universidad de Buenos Aires, el 70 por ciento de los causas de drogas en los últimos veinte años fueron contra consumidores, en su mayoría jóvenes, que llevaban menos de cinco gramos de marihuana o cocaína. Son las víctimas de una norma que por primera vez desde su sanción tiene buenas chances de ser modificada.
I De responsabilidades y responsables
Una cruel cadena de locura, corrupción y codicia asesinó a mi hijo Julián y a los otros ciento noventa y, si no se corta, lo seguirá haciendo. Es la misma cadena que le roba el pan a la mitad de nuestro pueblo. Esta afirmación, que es muy general, no exime de puntualizaciones y responsabilidades concretas.
Frente a la masacre (asesinato, homicidio, no tengo ninguna duda) como hecho concreto y pensando en la justicia, pueden determinarse niveles de responsabilidad en una trama mortal. Creo que hay criminales, cómplices y responsables (además, los inocentes pero confundidos, como la mayoría de los chicos, como yo).
Son criminales, para mí, los empresarios del boliche, los empresarios de los músicos y quienes encendieron la pirotecnia. Esos deben ser castigados como criminales, asesinos. Es trabajo de la justicia demostrarlo y castigar. En un escalón casi idéntico están todos los que deberían inspeccionar y controlar y se benefician mirando para otro lado. También es obra de la justicia.
Son cómplices las autoridades que no hacen cumplir las leyes y reglamentos, que discuten la seguridad como un problema de cómo reprimir más sofisticadamente a los pobres y no el modo de garantizar una vida digna y segura para todos. Que se corrompen engolosinados por el dinero de los poderosos. Que quieren ser como ellos. Son cómplices también los músicos del grupo que viendo el dinero en carretilla se olvidaron de su mensaje rebelde,
engolosinados por el fervor de los seguidores se confunden y pervierten lo que debe ser una felicidad cotidiana para los jóvenes y una expresión de vida y esperanza en un mundo mejor convirtiéndola en un juego peligroso que bordea la muerte, que puede salir mal, muy mal y en el que los perjudicados son siempre los mismos.
Son responsables quienes alientan cierta cultura del rock autodestructivo, los medios de comunicación que viven de las tragedias y alientan lo peor de la cultura juvenil. Entre responsables y confundidos estamos quienes no sabemos enseñar y mostrar los caminos, enseñarle a los chicos que se cuiden y mostrarle claramente el enemigo de la vida. Y pelear como sociedad por nuestros derechos.
II- La complejidad
La simplificación puede ayudar para levantar banderas y obtener satisfacciones rápidas, aunque parciales. Pero no resuelve los problemas.
La masacre de Cromañón dio como resultado la muerte de casi 200 personas, mayoría de jóvenes; las heridas a cerca de 800, una sobrevida de pánico y horror para, quizás, miles, el abandono de chicos que perdieron a quienes eran su sustento, familias quebradas para siempre por la ausencia y el dolor y, tal vez, una generación completa que estaba emergiendo a la vida cívica, ha quedado con el estigma de una República que no es la suya, la que se merecerían, sino una de empresarios avaros y ambiciosos, administradores y políticos corruptos y negociantes, todo tipo de buitres al acecho y un contexto social de desesperación y desaliento.Tal vez esa República Cromañón sea la de todos los días y esta masacre no sea más que la multiplicació n de la masacre cotidiana que la República Argentina nos tiene acostumbrados. Ni más ni menos, vivimos en la Argentina Cromañón.